Esta semana la he pasado en navegando en Cadiz.
Desde este verano que aprendi a pilotar catamaranes estoy encantado con el mar.
Toda la vida varado en la arena. Toda la vida pensando que la vela era para los ricos, o para los que llevaban desde pequeñitos practicando.
Cuantos prejuicios infundados tenemos en la vida sobre muchas cosas.
Y cuanto nos perdemos por no romperlos. Te puedes pasar toda la vida sin saberlo. Incluso no averiguarlo nunca.
A veces un pequeño paso puede abrir muchisimas puertas en tu vida. Puertas que estaban cerradas desde siempre.
Me acuerdo del dia que Jose y yo nos dimos aquel paseo, en Julio, sin saber lo que vendría detrás. El martes estuvimos pensando en comprar un cata de segunda mano.
Mi abuelo era pescador. Se levantaba de noche para ir a pescar en un barco de vela latina. Volvia al atardecer para vender el pescado en la playa. De eso comieron mi madre y mis tíos desde siempre. Mi madre siempre dice que mi abuelo era muy bueno. Siempre le decía a mi abuela que le diera la cena primero a las niñas, antes que a él. Eso a pesar de pasarse todo el día soportando el frio, el sol, el salitre...
Mi tío Manolo era marino. Marino mercante. Recorrió medio mundo embarcado. Le mandaba postales a mi madre y a mi tia desde sitios tan exóticos entonces como Buenos Aires o Nueva York. Mi tio murió de cancer. No habia cumplido los 45 años.
A mis 37 años estoy descubriendo cosas de mi mismo que no sabía que estaban dentro de mi. Siempre me ha gustado el mar pero no sabía hasta que punto.
A lo mejor debería haber sido pescador o marino.
Voy a volver al mar.
viernes, 14 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
¿Quienes son los guiris?
Cada dia me sorprenden mas. Y mira que siempre me pasa. Estas en cualquier rinconcillo de la piel de toro que crees que has descubierto en exclusiva y ahí te lo encuentras. Generalmente alemán, pero si no holandes o británico. Cerveza en mano, gafas de sol, pinta de despistado, guia de viaje o mapa de no se sabe donde. Como si llevara alli toda la vida y te preguntas con cara de idiota: "¿pero en que hora a este hombre se le habrá ocurrido venir de Baviera a este rincón del culo del mundo?".
Hace unos años me paso una que recordaré toda la vida. Fue en mi viaje a Cuba. Estabamos alojados en casa de Carlos, conseguidor y maquinador de primera, en la Habana Vieja. Te conseguia lo que hicera falta, alojamiento, transporte, sitio donde comer, que comprar y si decidias tirarte al lado oscuro sin problemas tambien. A tu criterio, con toda confianza. Ya estábamos de vuelta, habiamos hecho ya el tour con las bicis por la parte occidental de la isla, ya no nos asombrabamos de nada de lo que veiamos en ese bendito pais. Pues en esas Carlos recibió la visita de una amiga que emigró a Hamburgo casada con un aleman hacia ya 12 años.
Estando la pareja alli nos pusimos a hablar con ellos. El marido, cuyo español era excelente, estuvo alli trabajando unos años y se llevo a Cuba en el corazón y a la mujer en el avión de vuelta a Hamburgo. Ella estaba encantada con volver a Cuba ... de vacaciones.
Asi como estabamos buscando actividad para la noche y ya que no habiamos ido a la zona de Vedado, el hamburgues (que no hamburguesa) se permitió recomendarnos un restaurante que no nos defraudaria: La Roca. Precio módico y excelente calidad. Carlos no lo conocía, lo cual ya nos sorprendió, pero oye, con dirección exacta y todo, quien se puede negar.
Asi que nos pillamos un taxi para todos que nos llevó a Vedado y alli nos plantamos. En la puerta como siempre nos entró la duda por los neones y metales decadentes de los años cincuenta tan típicos de la Habana. Pero que narices, ya habiamos visto alli de todo. Asi que entramos.
El lugar espectacular. Con piano. Lujo decadente. Camareros ataviados con levita. Mesas como para la fiesta de Nochevieja. Musica en directo. Parecía que el mismo Dean Martin fuera a aparecer de un momento a otro por alli. Menu completo cubano: frijoles, pollo o cerdo y de postre helado. 4 pesos convertibles por cabeza, el equivalente a 4 dólares, bebida incluida. Insuperable. Ni que decir tiene que nos pasamos toda la cena riendonos y preguntándonos como puñetas el hamburgués había encontrado este sitio "Dem Deutschen Volke".
Hace un par de dias hice una ruta con Rut por la Vall de Laguar, cerca de Denia. Una zona llena de desafiantes crestas y tremendos barrancos. sin grandes alturas pero de gran riqueza visual y vegetal. La ruta salia del pueblo de Benimaurell y acababa alli mismo recorriendo la Serra del Penyal cruzando a la Vall de Pop y regresando a través del Coll de Garga.
A la hora aproximadamente de la salida alcanzamos la cima del cordal que nos permitió tomar las vistas ya de la Vall de Pop y de las sierras que lo delimitan al sur, con el imponente Cucoll de 1.048 mts de altura como pico de referencia. Por el mismo cordal, y viniendo desde levante, aparecieron un grupo de 8 o 10 guiris con su pinta despistada clásica, con uno de ellos a la cabeza, con aspecto de llevar ya un rato bueno dandole al zancajo. Por razones que no vienen al caso los dejamos pasar y a una prudente distancia retomamos nuestro camino que coincidia con el suyo.
Asi andamos un rato, hasta que poco antes de llegar a una bifuracion donde debiamos bajar hacia el sur, los perdimos de vista y ya no le dimos mas importancia, pensamos que se habían vuelto por otra via. Seguimos nuestra excursión bajando y atravesando un barranco, disfrutando de los diferentes tipos de vegetación y flora de la zona recorriendo la distancia que nos quedaba hasta recuperar altura y llegar al Coll de Garga donde volviamos a entrar en la Vall de Laguar.
Al llegar al collado, sitio accesible en coche, nos encontramos con la maravillosa sorpresa de una venta, con unas vistas increibles, con una chimenea que invitaba a refugiarse alli y con unos cercos para cabras y burros que da mucho juego para niños ... y para adultos tambien.
Pero la sorpresa no acabó ahí no. Justo entrábamos nosotros nos encontramos saliendo al mismo grupo de guiris que habíamos dejado horas atrás, recién comiditos. Pero lo mejor es que iban cambiados de ropa y todo. A lo grande si señor. Con la misma cara de despistados. De la misma Baviera, o de un suburbio de Leeds, o del norte de Zelanda, hinchados a cultivar flores. Increible. Si me pellizcan no sangro.
Disfrutando de una cerveza solo nos quedó por preguntarnos como era posible que siempre fueran un paso por delante nuestra, en nuestra propia tierra, delante de nuestras narices. Quizá seamos nosotros los guiris despues de todo.
Hace unos años me paso una que recordaré toda la vida. Fue en mi viaje a Cuba. Estabamos alojados en casa de Carlos, conseguidor y maquinador de primera, en la Habana Vieja. Te conseguia lo que hicera falta, alojamiento, transporte, sitio donde comer, que comprar y si decidias tirarte al lado oscuro sin problemas tambien. A tu criterio, con toda confianza. Ya estábamos de vuelta, habiamos hecho ya el tour con las bicis por la parte occidental de la isla, ya no nos asombrabamos de nada de lo que veiamos en ese bendito pais. Pues en esas Carlos recibió la visita de una amiga que emigró a Hamburgo casada con un aleman hacia ya 12 años.
Estando la pareja alli nos pusimos a hablar con ellos. El marido, cuyo español era excelente, estuvo alli trabajando unos años y se llevo a Cuba en el corazón y a la mujer en el avión de vuelta a Hamburgo. Ella estaba encantada con volver a Cuba ... de vacaciones.
Asi como estabamos buscando actividad para la noche y ya que no habiamos ido a la zona de Vedado, el hamburgues (que no hamburguesa) se permitió recomendarnos un restaurante que no nos defraudaria: La Roca. Precio módico y excelente calidad. Carlos no lo conocía, lo cual ya nos sorprendió, pero oye, con dirección exacta y todo, quien se puede negar.
Asi que nos pillamos un taxi para todos que nos llevó a Vedado y alli nos plantamos. En la puerta como siempre nos entró la duda por los neones y metales decadentes de los años cincuenta tan típicos de la Habana. Pero que narices, ya habiamos visto alli de todo. Asi que entramos.
El lugar espectacular. Con piano. Lujo decadente. Camareros ataviados con levita. Mesas como para la fiesta de Nochevieja. Musica en directo. Parecía que el mismo Dean Martin fuera a aparecer de un momento a otro por alli. Menu completo cubano: frijoles, pollo o cerdo y de postre helado. 4 pesos convertibles por cabeza, el equivalente a 4 dólares, bebida incluida. Insuperable. Ni que decir tiene que nos pasamos toda la cena riendonos y preguntándonos como puñetas el hamburgués había encontrado este sitio "Dem Deutschen Volke".
Hace un par de dias hice una ruta con Rut por la Vall de Laguar, cerca de Denia. Una zona llena de desafiantes crestas y tremendos barrancos. sin grandes alturas pero de gran riqueza visual y vegetal. La ruta salia del pueblo de Benimaurell y acababa alli mismo recorriendo la Serra del Penyal cruzando a la Vall de Pop y regresando a través del Coll de Garga.
A la hora aproximadamente de la salida alcanzamos la cima del cordal que nos permitió tomar las vistas ya de la Vall de Pop y de las sierras que lo delimitan al sur, con el imponente Cucoll de 1.048 mts de altura como pico de referencia. Por el mismo cordal, y viniendo desde levante, aparecieron un grupo de 8 o 10 guiris con su pinta despistada clásica, con uno de ellos a la cabeza, con aspecto de llevar ya un rato bueno dandole al zancajo. Por razones que no vienen al caso los dejamos pasar y a una prudente distancia retomamos nuestro camino que coincidia con el suyo.
Asi andamos un rato, hasta que poco antes de llegar a una bifuracion donde debiamos bajar hacia el sur, los perdimos de vista y ya no le dimos mas importancia, pensamos que se habían vuelto por otra via. Seguimos nuestra excursión bajando y atravesando un barranco, disfrutando de los diferentes tipos de vegetación y flora de la zona recorriendo la distancia que nos quedaba hasta recuperar altura y llegar al Coll de Garga donde volviamos a entrar en la Vall de Laguar.
Al llegar al collado, sitio accesible en coche, nos encontramos con la maravillosa sorpresa de una venta, con unas vistas increibles, con una chimenea que invitaba a refugiarse alli y con unos cercos para cabras y burros que da mucho juego para niños ... y para adultos tambien.
Pero la sorpresa no acabó ahí no. Justo entrábamos nosotros nos encontramos saliendo al mismo grupo de guiris que habíamos dejado horas atrás, recién comiditos. Pero lo mejor es que iban cambiados de ropa y todo. A lo grande si señor. Con la misma cara de despistados. De la misma Baviera, o de un suburbio de Leeds, o del norte de Zelanda, hinchados a cultivar flores. Increible. Si me pellizcan no sangro.
Disfrutando de una cerveza solo nos quedó por preguntarnos como era posible que siempre fueran un paso por delante nuestra, en nuestra propia tierra, delante de nuestras narices. Quizá seamos nosotros los guiris despues de todo.
lunes, 3 de enero de 2011
Subida al Puigcampana
Hace muchos años que queria hacerlo. No se porque no comence antes.
El dia de año nuevo es muy especial. Es el primer dia de un nuevo año en tu vida. Es el día que puedes comenzar otra vez, que puedes proponertelo de nuevo, el dia que reinicias tu contador.
¿Por qué entonces nos empeñamos en pasarnoslo durmiendo y con resaca?
Este año, al igual que ya hice el pasado y amenaza en convertirse en una tradición, he subido a la montaña. El año pasado fue Cazorla, este año ha sido el Puigcampana.
El Puigcampana es la típica gran cima levantina. Caliza, elevada desproporcionadamente del entorno, con grandes desniveles, capaz de cambiar el clima del entorno. No tiene el honor de ser ni la cima mas alta de la provincia de Alicante, éste recae en el pico de Aitana, pero frente a ésta carece de pistas asfaltadas que te suban a la cima. Si quieres subir, 1.100 mts de desnivel a pie, 500 mts por la cara sur (o norte da igual) de los que te acuerdas de ellos al subir, al bajar y en tu casa con las piernas en alto. En la cumbre las vistas son impresionantes (hoy desgraciadamente he disfrutado poco, estaba totalmente envuelto en nubes), en un dia claro dicen que se puede ver Ibiza, no digo mas.
Pero éste es ademas de los que engancha. Hoy me he encontrado con una docena de personas subiendo. Gracias a los mantenedores del libro de visitas con los que también me he cruzado me he enterado que casi todos los que subían eran conocidos que repetían año tras año. Como una tradición. Gente en solitario, o en parejas, o con su perro, sudando la gota gorda, protegiendose en la cima del viento. Seguramente cada uno tenía sus motivos, sus pensamientos, sus anhelos, sus recuerdos,... Y todos desplegados sobre una impresionante montaña.
Yo he tenido de todo un poco, momentos para el esfuerzo, para el calor y para el frio, para disfrutar de las vistas, y de la vegetación, para charlar con gente y meditar en solitario. Sobre el pasado, sobre el presente, sobre el futuro. Sobre lo que fue y lo que quiero que sea. Sobre mis miedos. Sobre mis defectos y sobre mis virtudes. Sobre los planes del nuevo año, sobre los planes de mi nueva vida. Poniendo el contador a cero, y las baterias a 100.
Tras la ascensión al Puigcampana puse rumbo hacia la costa, hacia la playa de Vergel, y alli me di un fantástico paseo por la orilla de la playa aprovechando el anochecer, escuchando el rumor de las olas, oliendo el salitre y lavandome la cara con el agua del mar, mientras esperaba a la mujer que quiero.
Estaba donde quería estar. Estaba en casa. Y estoy comenzando de nuevo.
El dia de año nuevo es muy especial. Es el primer dia de un nuevo año en tu vida. Es el día que puedes comenzar otra vez, que puedes proponertelo de nuevo, el dia que reinicias tu contador.
¿Por qué entonces nos empeñamos en pasarnoslo durmiendo y con resaca?
Este año, al igual que ya hice el pasado y amenaza en convertirse en una tradición, he subido a la montaña. El año pasado fue Cazorla, este año ha sido el Puigcampana.
El Puigcampana es la típica gran cima levantina. Caliza, elevada desproporcionadamente del entorno, con grandes desniveles, capaz de cambiar el clima del entorno. No tiene el honor de ser ni la cima mas alta de la provincia de Alicante, éste recae en el pico de Aitana, pero frente a ésta carece de pistas asfaltadas que te suban a la cima. Si quieres subir, 1.100 mts de desnivel a pie, 500 mts por la cara sur (o norte da igual) de los que te acuerdas de ellos al subir, al bajar y en tu casa con las piernas en alto. En la cumbre las vistas son impresionantes (hoy desgraciadamente he disfrutado poco, estaba totalmente envuelto en nubes), en un dia claro dicen que se puede ver Ibiza, no digo mas.
Pero éste es ademas de los que engancha. Hoy me he encontrado con una docena de personas subiendo. Gracias a los mantenedores del libro de visitas con los que también me he cruzado me he enterado que casi todos los que subían eran conocidos que repetían año tras año. Como una tradición. Gente en solitario, o en parejas, o con su perro, sudando la gota gorda, protegiendose en la cima del viento. Seguramente cada uno tenía sus motivos, sus pensamientos, sus anhelos, sus recuerdos,... Y todos desplegados sobre una impresionante montaña.
Yo he tenido de todo un poco, momentos para el esfuerzo, para el calor y para el frio, para disfrutar de las vistas, y de la vegetación, para charlar con gente y meditar en solitario. Sobre el pasado, sobre el presente, sobre el futuro. Sobre lo que fue y lo que quiero que sea. Sobre mis miedos. Sobre mis defectos y sobre mis virtudes. Sobre los planes del nuevo año, sobre los planes de mi nueva vida. Poniendo el contador a cero, y las baterias a 100.
Tras la ascensión al Puigcampana puse rumbo hacia la costa, hacia la playa de Vergel, y alli me di un fantástico paseo por la orilla de la playa aprovechando el anochecer, escuchando el rumor de las olas, oliendo el salitre y lavandome la cara con el agua del mar, mientras esperaba a la mujer que quiero.
Estaba donde quería estar. Estaba en casa. Y estoy comenzando de nuevo.
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